Centro Tiphareth

Píldoras de consciencia

 

PRINCIPIOS DEL TRABAJO CON IMAGENES MENTALES

La mayor parte de las personas, hoy en día, están familiarizadas con algunas de las ideas expresadas por el Nuevo Pensamiento y la Metafísica; con aquellas afirmaciones grandilocuentes, según las cuales el ser humano puede traer a existencia lo que quiera en su vida.



Si bien la esencia de tales afirmaciones es cierta, en la práctica, el desconocimiento de la totalidad de los elementos implicados en el funcionamiento de nuestra consciencia, hace de tales afirmaciones algo extremadamente impráctico, imposible de ver culminado con el éxito, y, antes por el contrario, una constante fuente de frustraciones y fracasos.



De acuerdo con las fases básicas de expresión de nuestra mente, contamos con una historia, con unas tendencias subconscientes, con unos recuerdos, con una información genética, educativa, etc que marcan de antemano unas direcciones específicas en el desenvolvimiento de nuestra vida, que determinan eso que denominamos nuestro destino, que nos reportan una y otra vez una esclavitud y falta de libertad muy reales, frente a la pretendida libertad ilimitada de esos nuevos credos.



Por otro lado, nuestra autoconsciencia tiene la capacidad de sembrar, de focalizar la atención en cualquier dirección que deseemos, confirmando la sensación de libertad y las afirmaciones antes comentadas sobre las infinitas capacidades de la mente humana. Sin embargo, dicha actividad auto-consciente se reviste de dos componentes básicos: dirección e intensidad, o, en palabras de corte más psicológico, focalización de la atención y pasión.



Nuestra vida, nuestra realidad, están determinadas por una combinación de las actividades de nuestra subconsciencia y de nuestra autoconsciencia. En otras palabras, nuestro futuro está condicionado por nuestra historia (nuestros recuerdos acerca de quiénes somos), por nuestras autodefiniciones (quien quiero ser hoy), y por la pasión y repetición con las que llevemos a cabo dichos actos de focalización de nuestra atención consciente. En otras palabras, los elementos determinantes de nuestra vida son: nuestro pasado, nuestro presente, la pasión con la cual dotemos nuestras acciones y la repetición persistente de nuestras imágenes mentales.



A partir de la combinación de esos cuatro elementos, podemos reconducir nuestra vida, de acuerdo con las leyes propias de dichos elementos, hacia donde deseemos, eso si, sin romper las leyes de funcionamiento de nuestra consciencia.



Aquello que experimentamos como fracaso, o frustración, no es sino la distancia que sentimos entre nuestra realidad cotidiana, y nuestros deseos u objetivos conscientes, y de lo que no cabe duda es que el trabajo con las imágenes mentales, una y otra vez nos conduce en la dirección de reducir nuestros niveles de frustración y sensación de fracaso, aproximándonos siempre, más y más, a la meta u objetivo trascendental de nuestra existencia. En otras palabras, del trabajo consciente con las imágenes mentales sólo podemos extraer resultados positivos: reconducción de nuestra vida, autoinducción de sentimientos positivos, auto-curación, planteamiento de nuevas geografías psíquicas y escenarios vitales, en resumen, CAMBIO Y MEJORAMIENTO CONTINUOS.



Rogelio Armiño Salazar