Centro Tiphareth

Píldoras de consciencia

 

LA NUEVA ERA



Hoy, más que nunca, está de moda la expresión con la que encabezamos este artículo. En nuestro lenguaje cotidiano, dicho término, presente en el seno de todas las culturas y sociedades del mundo moderno, ha llegado a ser identificado como simbolizando la espiritualidad, las medicinas alternativas, las formas no tradicionales de buscar lo Superior, el desarrollo de una nueva visión, la recuperación de lo autóctono, de las tradiciones antiguas, etc…



Adicionalmente, una de las constantes de una buena parte de las ciencias de la Nueva Era es el entendimiento de que existen algunos secretos, conocidos sólo de unos pocos escogidos, que capacitan a  los seres humanos que tienen dicho conocimiento para disfrutar de unas opciones de vida que están vedadas a todos aquellos que no se ajustan a dichos parámetros o modos de pensar y actuar. De hecho, en muchas ocasiones, esa Nueva  Era que debiera promover la aceptación y buena voluntad entre todos los seres humanos, se constituye en motivo de disensión, en causa de fanatismo y condenación hacia aquellos que no comparten dichas ideas o puntos de vista.



Nada más lejos de la realidad. La Nueva Era hace referencia a un nuevo estado de consciencia de la generalidad de los seres humanos; a una nueva luz, a un nuevo entendimiento acerca de lo que es el ser humano y de su lugar en el esquema de las cosas. Este nuevo despertamiento, esa nueva luz que nace en el seno de la humanidad, si bien están relacionados con aspectos que han sido patrimonio de la humanidad desde tiempos inmemoriales, conocidos en todas las culturas, hacen referencia a un estado de consciencia generalizado que, por primera vez en la historia del planeta, se está desenvolviendo en el seno de la raza humana. Conocimientos que habían venido siendo el patrimonio de unos pocos seres humanos, vinculados por estrictos votos y juramentos de secreto, en la actualidad empiezan a ser del dominio público, produciendo un cambio radical en los modos de concebir la vida, el ser humano y la relación de éste con su medio ambiente.



El principal elemento que caracteriza este despertamiento generalizado de la consciencia entre la raza humana es aquel que posiciona al ser humano como creador de la realidad en la que vive. Si, han escuchado bien; tú, yo, y el otro, somos creadores de la “Realidad” en la que vivimos. Cada uno de nosotros vive en el seno de un Universo de su propia creación; cada uno de nosotros mora en un mundo subjetivo, percibido a través de su propia mente, modulado por su propia mente, a partir de los materiales básicos contenidos en dicha mente. En otras palabras, cada uno de nosotros vive en un mundo generado a partir de la información previa contenida en nuestra mente, filtrada por nuestra concepción acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. La Realidad objetiva, la Verdad, son conceptos que comienzan a tambalearse con el advenimiento de la Nueva Era, al igual que el concepto de Realidad observable, de realidad material, se está desmoronando ante el surgimiento de la física cuántica y de sus desarrollos.



¿Qué nos anuncia la nueva física? Nos anuncia que el Universo es un océano cuántico de infinitas posibilidades, de las cuales el observador escoge o se sintoniza con una de ellas, haciendo de dicha posibilidad su “Realidad”. En otras palabras, de la visión promulgada durante milenios por la física clásica, que anunciaba que existía una Realidad Objetiva, una Verdad Absoluta, que podía ser percibida por la razón, y que existía independientemente del observador, pasamos a enfrentar el hecho de que aquello que denominamos “nuestra Realidad”, tiene, en última instancia, una directa conexión con nosotros mismos y con nuestra capacidad de desear. En otras palabras, lo que percibimos esta predeterminado por nosotros mismos.



Este es el mensaje fundamental de la Nueva Era, de ese Nuevo Orden de las Edades, tan anunciado desde tiempos pretéritos. Si bien han existido seres humanos que, desde el principio de los tiempos han intuido y practicado esta visión de sí mismos y del mundo que les rodeaba, es ahora, en los tiempos actuales, cuando por primera vez en la historia del género humano, una mayoría de los individuos están comenzando a hacerse conscientes de esta visión y a aplicarla en sus vidas. Esta revolución, la tan proclamada revolución de Acuario por parte de algunos escritores, está teniendo lugar ahora, ante nosotros, en todos los países, en todos los niveles sociales, entre hombres y mujeres por igual. Estamos asistiendo al maravilloso espectáculo del despertar de la consciencia humana como un todo, y lo importante de esto es que sintamos el impulso y nos sumemos a dicho despertar, el despertar de un Nuevo Día, de una Nueva Era, en la cual la consciencia que se expresa a través de los seres humanos comienza a ser consciente de sí misma y de sus infinitas posibilidades, promoviendo así el desarrollo de algunas de las características todavía inexploradas de nuestra consciencia.

 

Rogelio Armiño Salazar